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REFLEXOLOGÍA PODAL 
 
 
La reflexoterapia podal es una técnica de masaje consistente en estimular los puntos reflejos de todo el organismo, que se localizan en los pies. En nuestros pies se encuentra un mapa que refleja cada órgano de nuestro cuerpo, masajeando estos puntos ayudamos a mejorar las funciones de los órganos y sus sistemas.
 
 
Esta forma de masaje específico permite al organismo ponerse en las mejores condiciones posibles para luchar por si mismo contra la enfermedad o el problema que lo acecha. En efecto, este masaje restablece la circulación sanguínea, produce energía y un efecto de distensión, merced a lo cual la persona que recibe el masaje tiene más posibilidades de poner en marcha todas sus defensas naturales para defenderse ella misma de todas las agresiones internas y externas. 
 
 
 
CÓMO ACTÚA LA REFLEXOLOGÍA PODAL
 
 
Cualquier tipo de desequilibrio, sobrecarga o alteración del organismo puede manifestarse en los pies. Incluso puede darse el caso de que la manifestación reflejada en los pies sea previa al desarrollo pleno de la enfermedad, por lo cual puede emplearse el tratamiento con fines preventivos. Para ello, durante la exploración estaremos atentos a descubrir los puntos reactivos.
 
 
Los puntos reactivos corresponden a las zonas reflejas de los órganos, vísceras y estructuras musculoesqueléticas. Son puntos que sólo manifiestan dolor cuando hay un transtorno funcional u orgánico interno.
 
 
La base de las reflexoterapias reside en la detección de estos puntos y relacionar éstos con órganos o estructuras, una vez conocidas las cartografías correspondientes. Así pues, estos puntos nos sirven cómo método de exploración y de tratamiento.
 
 
  • Actúa de forma general sobre: cuerpo, mente y estado de ánimo, una condición indispensable, ya que las enfermedades no deben entenderse aisladamente como trastornos locales, pues el hombre siempre está enfermo como un todo, y por ello también debe ser tratado como un todo.
 
  • Para la recuperación de la salud, a Reflexología Podal se sirve del “médico interno”, es decir de las fuerzas de “autocuración” natural del organismo. A través de la estimulación de estos procesos de regulación naturales, las causas de las enfermedades (no sólo los síntomas) son eliminados y esto es la condición fundamental para cualquier curación completa.
 
 
 
TRASTORNOS QUE SE MANIFIESTAN EN LOS PIES
 
 
  • Enfermedades agudas: amigdalitis, cistitis, otitis, artritis, etc.
  • Enfermedades crónicas: gastritis, bronquitis, etc.
  • Estados de hipo e hiperfunción: glándulas de secreción interna (ovarios, hipófisis, tiroides, etc.) o de secreción externa (páncreas, glándulas estómago, etc.)
  • Estados de sobrecarga y esfuerzo: después de un intenso ejercicio físico (músculo, corazón) o psíquico (cabeza, plexo solar) o de estar mucho tiempo con una postura forzada (columna vertebral).
  • Estados de atonía, flacidez, hipertonía (espasmo), hipertrofia (próstata) y ptosis visceral.
  • Cuerpos extraños: marcapasos, cálculos en vesícula o riñón, prótesis, DIU, etc.
  • Traumatismos: heridas, fracturas, contusiones, esguinces, órganos amputados (amígdalas, apéndice).
  • Enfermedades tumorales: en las que se puede aplicar para aliviar el dolor y estado general del enfermo.
 
 
 
HISTORIA Y ORIGEN DE LA REFLEXOLOGÍA PODAL
 
  
La reflexología es un arte antiguo, una ciencia y una terapia curativa. Recientemente ha sido redescubierta y se ha hecho muy popular como consecuencia de la necesidad de encontrar métodos alternativos para aliviar el dolor.
 
 
A principios del siglo veinte, el otorrinolaringólogo americano William Fitzgerald viajó a Europa y conoció la técnica de la terapia zonal, que se estaba utilizando para controlar el dolor. Hacia 1909 realizó otras investigaciones sobre la teoría y dividió el cuerpo en 10 zonas verticales. Utilizaba instrumentos para presionar en determinadas zonas que correspondían a áreas del cuerpo donde tenía que practicar cirugía menor y alcanzó mucho éxito en Norteamérica con su terapia.
 
 
En los años treinta, una fisioterapeuta norteamericana, Eunice Ingham, desarrolló los métodos de la terapia zonal. Trazó un mapa de los puntos reflejos de los pies y sus órganos o áreas correspondientes en el cuerpo y lo denominó “reflexología”. Eunice escribió dos libros: Stories the feet can tell (Lo que los pies pueden contar) y Stories the feet have told (Lo que nos han contado los pies), que aún hoy son muy populares.
 
 
Eunice Ingham tenía una alumna llamada Doreen Bayley, que fue pionera en los años setenta. Doreen creó la Bayley School of Reflexology e influyó en gran medida en el establecimiento de la reflexología en el Reino Unido. También emprendió su propia investigación y trazó sus propios mapas reflexológicos.